domingo, 30 de octubre de 2011

Como la vida misma

 “ (...) los alumnos de instituto son prácticamente analfabetos, desinteresados por dejar de serlo” aunque “las excepciones son, como siempre, a pesar de la legislación y de lo habitual” y esto “no deja de ser triste, lo más triste”. (Antonio Gala).

En la prensa leo: “si cada vez más padres, en cuanto tienen unas pesetas, tienden a preferir la enseñanza privada, es por la indisciplina y el desmadre que en la pública ha introducido la LOGSE y otra leyes. El que puede la rehúye, aunque sigue habiendo en ella excelentes docentes. Si ese desmadre se corta, volverá a potenciarse la enseñanza pública. Si no, ésta va a convertirse en una especie de Auxilio Social”.

En la sección de Cartas al Director de un períodico aparece la denuncia de doce alumnos de bachillerato: “Al querer aumentar el período obligatorio de estudios hasta los dieciseis años se ha bajado tanto el nivel y han desafavorecido tanto a los alumnos que queríamos seguir estudiando porque al llegar a primero de bachillerato y tener un programa más amplio y serio nos enfrentamos al problema de no saber preparar los exámenes con tanta materia y teniendo una formación de la ESO”.

En una clase de segundo de bachillerato, un grupo de alumnos entró en el aula pidiéndome (como profesor)  permiso para informar a sus compañeros sobre la conveniencia de sumarse a una huelga convocada en contra de la LOU que pretendía aprobar el Gobierno.
Me retiré al fondo de la clase y, sentado, escuche con atención lo que decían.
Uno de los informantes les dijo: “hemos hecho una ESO que nos ha hecho analfabetos, estamos haciendo un Bachillerato que nos hace ignorantes (no tenemos la preparación necesaria para hacerlo bien). Ahora no podemos consentir que este Gobierno nos imponga una universidad seria en la fracasaremos sin remedio”.
Recuerdo textualmente lo dicho porque lo anoté, primero porque no daba crédito a lo que escuchaba y segundo para poder comentar lo dicho al día siguiente con mis alumnos. Ninguno de los allí presentes rectificó tal argumentación del informante.
Hicieron huelga, al día siguiente de ésta, los que habían ido a la protesta, me preguntaron si les podría explicar lo que era la LOU.

Tengo en mi clase un alumno que repite tercero de la ESO. Ni atiende ni hace nada e impide el trabajo de sus compañeros. Los ejercicios que se le proponen los entrega en blanco sin ni siquiera leerlos.
Le sugiero que cambie de actitud y que aproveche el tiempo. Me responde: “no pienso hacer nada, he repetido este curso y ni usted ni nadie me impedirá que al año que viene esté en cuarto, aunque me suspendan todas las asignaturas de tercero pasaré de curso”. Y no está equivocado, efectivamente promocionará automáticamente a cuarto de la ESO, la legislación educativa vigente así lo establece.

Otro repetidor que ahora tiene quince años, este de segundo de la ESO. El año anterior suspendió todas las áreas, el precedente a éste también. Dice que no quiere estar en el instituto, que él lo que quiere es ir a trabajar y ganar unos cuantos “papeles” al mes para gastarselos en lo que le apretezca.
Ni trae material de trabajo ni hace nada de lo que se le indica. Se sienta en su silla y apoya la cabeza en sus brazos puestos encima de la mesa. A veces parece que duerme. Cuando se cansa molesta buscando que se le eche del aula o del centro, al no conseguirlo inicia una tertulia con el de atrás que está en la misma situación. Los dos dicen que están hartos de que “les coman la oreja”.
Intento “motivarlo” y me dice: “a mi me amargan la vida obligándome a estar aquí hasta los 16 años y yo les amargo la vida a ustedes” y “ustedes no pueden hacerme nada”.
Lo comento con su tutor y éste llama a su padres para hablar con ellos. A pesar de sus reiteradas llamadas, los padres no vienen. Un día, ante una nueva llamada de teléfono, el padre con enfado le pregunta al tutor: “¿usted no tiene otra cosa que hacer que molestarme?, yo les mando a mi hijo a la escuela, ¿qué más quiere que haga?. ¡Déjeme en paz que yo tengo mucho trabajo!”.
Como hasta final del próximo curso este alumno no cumplirá los dieciseis años, necesariamente promocionará de segundo a tercero, aunque suspenda todas las materias y no haya hecho nada de nada. El próximo curso seguirá amargado y amargando a cuantos le rodean contando los días que le faltan “para ser libre”.

Otra alumna que repite tercero de la ESO apenas sabe leer y no entiende nada de lo que lee, además se expresa con dificultad y apenas sabe escribir. Según parece su nivel “competencial” equivale al de un alumno de tercero de primaria de ocho años.
Ha ido pasando de un curso a otro aunque es incapaz de hacer nada de lo que hacen sus compañeros. En alguna de las clases la atiende la Profesora de Pedagogía Terapéutica en el instituto.
En una reunión del equipo educativo (de los profesores que dan clase en el curso de esta alumna) se plantea esta situación. Sugiero una pregunta: ¿cómo ayudar a esta alumna?.
El Orientador dice que no se lue puede hacer ninguna diversificación curricular por no cumplir los requisitos que la administración educativa exige para estos casos.
Casi todos los profesores coinciden en señalar que ni por su madurez intelectual ni por su capacidad ni por su retraso competencial puede seguir el trabajo del curso en el que que está y menos pasar al siguiente, pero que decirle ahora que jamás podrá titular ¡podría frustrarla! y su familia sentirse defraudada.
No se llega a ningún acuerdo y ni se le dice ni se hace nada. Por imperativo legal esta alumna al año que viene promocionará a cuarto.
Procuro ayudarle y un día esta alumna me dice en clase que cuando termine el bachillerato quiere ser maestra y que además piensa ir a la universidad.
Según tengo entendido sus padres piensan que todo va muy bien porque ya está en tercero y, hasta ahora, solo ha repetido dos cursos. Dicen además que es muy buena y muy trabajadora, que viene todos los días a clase y que se porta muy bien (¡Y es verdad!).

Una profesora me llama como profesor del guardia porque en su clase un alumno se ha bajado los pantalones y se niega a atender a sus advertencias. Estoy, junto a otros cuatro profesores más, en una guardia de pasillos intentando controlar la situación del instituto en una hora lectiva y la mañana está resultando complicada. Un compañero que hace la guardia conmigo me dice en la puerta de una clase: “¡qué susto si tuviera que ver a mi hija en un aula como ésta!.”
En ese momento pienso que muchos de mis compañeros de la enseñanza pública tienen a sus hijos en la enseñanza privada, también veo que están en la privada los hijos de los inspectores, de los cargos de la administración educativa, de los políticos e incluso, ¡gran paradoja!, de los profesionales de los sindicatos de clase en el ámbito educativo. Y me pregunto ¿por qué?.

Me entero que en el instituto de al lado un alumno de primero de la ESO llamó a su madre con su móvil para decirle que por favor viniera al instituto para rescatarlo porque ya no soportaba más a sus profesores y que éstos no le dejaban salir del centro. ¡Y la madre vino y se lo llevó!.

Una buena alumna de cuarto de la ESO la han ubicado en el nivel alto de matemáticas en los agrupamientos flexibles que pretenden atender a la diversidad de los alumnos, estudia pero le cuestan las matemáticas. Le dicen que tiene que trabajar más.
Otro alumno que sabe muchísimo menos que ella, y que es de su misma clase, está en el nivel bajo y apenas trabaja. Llega la segunda evaluación y a la alumna le ponen un insuficiente y a su compañero un notable. Desconsolada me dice que no es justo y que quiere estar en el nivel bajo para poder sacar un sobresaliente.

Un policía entra en mi instituto porque un grupo de alumnos le han arrojado tizas desde una ventana del centro, los localiza y denuncia a sus padres.
Poco después un anciano se queja de que unos alumnos le han insultado desde las ventanas del instituto.
Al día siguiente tres alumnos arrojan una mesa a la calle, por la ventana y desde un tercer piso, con la suerte de no haber caído encima de los que por ella pasaban.

El curso anterior los bomberos nos habían desalojado del instituto durante dos horas porque unos alumnos habían incendiado un baño y respirar en la densa humareda que invadía el centro podía tener graves consecuencias porque habían ardido algunos productos de la limpieza que se guardaban bajo llave en un armario.

Un alumno de segundo de la ESO presume ante sus compañeros de que el curso anterior fue anotado en treinta y dos ocasiones en el libro de incidencias de la Jefatura de Estudios y les desafía diciéndoles que este año logrará superar la marca del curso anterior.
Otro día más......

lunes, 17 de octubre de 2011

Autopsia a la caja sucia

Telebasura / ¿Tenemos lo que nos merecemos?.14 de septiembre 2004 Lorenzo Díaz, sociólogo y escritor. El Mundo (14/09/04).
Tengamos las ideas claras. La cuenta de resultados de las empresas televisivas: producto barato junto a una audiencia cotilla y de precario nivel cultural hacen posible que la mierda invada nuestra televisión.Y lo que es más alarmante, no hemos hecho nada más que empezar: estamos en la prehistoria.Pronto llegarán las humillaciones en directo, zoofilias, autopsias, suicidios.
Los canales piden más madera. ¿Es que no me creen?.
La presencia de espacios que basan su contenido en informar de la vida privada de famosos aumenta exponencialmente temporada tras temporada: el mercado televisivo español no deja de absorber nuevos productos de este tipo: en 1993 sólo existía el espacio rosa Corazón, corazón y 10 años después, el número de programas especializados asciende a más de 20 y casi todos ellos gozan de una excelente salud.
Si cogemos al azar un día de esta semana, el género rosa basuril coloca entre los 10 programas más vistos (martes, 7) con altísimos shares cuatro formatos: Aquí hay tomate (26,8), Gran Hermano (27,1), Gente (28,1), La hora de la verdad (30,4).
Dos programas estrellas del género: Dónde estás corazón y Salsa rosa, tienen audiencias superiores a nuestros telediarios, con cuotas de pantalla superiores al 27%.
Y ahora llega La Granja con más de tres millones y un 27% de share. La televisión se ha vengado de los intelectuales que la han despreciado y se ha entregado en brazos de la llamada ordinary people española: una de las más incultas del mundo occidental desarrollado.
Lejos de la órbita de los profesionales, lo que le daría un tono artístico, la televisión cada día se parece más a la ruidosa clase media española: chillona, prepotente y proclive a entregarse a los bajos instintos. Por ello no sorprende que haya ido colocando en el escaparate de sus preferencias los programas que ella considera estrellas en su versión dura y light. Dos ilustres damas del panorama mediático español envuelven en celofán sus magazines que también cantan y son culpables, en parte, del panorama que se observa desde el puente.

Sin mitos ni estrellas.
Sorprende que una sociedad situada en tan buena posición en el hit parade de la riqueza, exhiba una fauna tan zarrapastrosa en su famoseo zarzuelero. Nuestros iconos mediáticos son peores que los del tardofranquismo cuando Los Codeso y Pajares perseguían suecas en Torremolinos. Son el lumpen de una sociedad que viste a la clase media del mundo a través de las tiendas de Zara.
Hay que dejar de demonizar sólo a los productores. Hay que poner el ojo también en nuestra audiencia y ver lo homogénea que es televisivamente hablando. Salsa rosa o Tómbola lo mismo gusta a una venerable dama del barrio de Salamanca que a una maruja de Minglanilla (Cuenca). La gente dice que ve La 2 y los documentales de la National Geography y luego pierden el culo con Matamoros y la Marchante.
A nuestra burguesía siempre le ha gustado más Lina Morgan que Margarita Xirgu. Corín Tellado que Lope de Vega. El tinto de verano que el Vega Sicilia. Sólo un target muy reducido tiene acceso a la alta costura. Y así hemos llegado a un punto en el que un importante segmento de la población no tiene un producto televisivo que consumir. Es un público que no tiene mensaje televisivo y que no le queda más remedio que pasar por la caja de Polanco.
La sociedad española en su casi totalidad recibe alborozadamente el producto televisivo que se elabora. Ha percibido que la televisión ha sustituido la realidad, creando otra nueva. Ha creado mundos visuales donde trivializa objetos negativos: figuras del mal, violencia, horror, catástrofes. La nueva religión de la sociedad posmoderna es la televisión de la intimidad, la modalidad catódica de la confesión católica.
¿Está el personal harto de la telebasura? Los datos son concluyentes: más del 50% de los españoles cree que la televisión es «vulgar y de mal gusto» (CIS, 2004). La califican de poco objetiva. Más objetiva ven la radio (casi un 60% de los encuestados le dan la máxima calificación). No obstante, el 90% de la población consume televisión, frente al 60% de oyentes mayores de 18 años que tiene la radio.
Dice Forges que para que haya un Gran Hermano hacen falta millones de primos.
Los comemierdas no son cuatro gatos, sino más de 15 millones de telespectadores diarios. Los programas basura como Crónicas marcianas están magistralmente hechos. La jauría de invitados se desloma por merecer los cinco minutos de fama, se degüellan, se insultan y se exhiben con una falta de pudor que casi enternece.
Los killers de la telebasura, Matamoros, la Marchante o Mariñas, los que juegan la Champions, son unos actores excelentes que interpretan magistralmente sus papeles. Raúl del Pozo ve en la telebasura una fiebre amarilla que ataca un público despolitizado, aburrido, desencantado, que sólo se emociona con chismes.
Cuando algún listillo reivindica más teleficción hay que recordarle que un empresario prefiere gastarse 30 millones de las antiguas pesetas en un Salsa rosa que 90 en Los Serrano. El paisaje después de la batallas es desolador para los llamados cejas altas que citan a Umberto Eco, a Juan Cueto, pero el resto de la sociedad se la refanfinfla y disfruta con Dinio, que recibe excursiones de cientos de marujas en sus bares de Puerto Banús. Edificante perla hedionda la que le escuché en Crónicas marcianas (6 de noviembre del 2001). Le pregunta Sardá: «¿Tú se la metías a Marujita Díaz?». Y el cubanito contestó: «Nunca, pero ella me la chupaba.Y yo pensaba en Sonia Moldes».
De canguro catódico a acompañante del abuelo: La televisión ha ido usurpando el papel de otros grupos en el llamado proceso de socialización del individuo. Es el canguro catódico, el pariente que nunca falla, el que acompaña al anciano en su soledad. Ocupa el terreno dejado por otras instituciones sociales (familia, escuela, Estado) y lo hace extendiendo y trivializando el campo del saber, sustituyendo un saber humanista por una especie de saber hacer, saber práctico; en suma, un saber mosaico muy representativo de la cultura de masas y de su imaginario de la evasión que puede paliar, sin embargo, ciertas carencias sociales, contribuir a reforzar el vínculo social y, en todo caso, servir de intermediario entre el ciudadano y el entorno social. Se consolida así una televisión mediadora. La televisión se impone como una gran casa de citas en la que todos cabemos y donde exhiben su levedad los seres menos relevantes, monstruos mediáticos de todo a cien, personajes kleenex, los que con el mínimo esfuerzo se han hecho con la caja y la popularidad.
Las televisiones crean sus propias factorías de monstruos, de frankenstein de corto recorrido que deambulan por las pasarelas televisivas para el regocijo del circo. La televisión no es la verdad. La televisión es un maldito parque de atracciones, un carnaval, una troupe de acróbatas, narradores de cuentos, bailarinas, cantantes, malabaristas. Es una fábrica para matar el aburrimiento.Si quieren saber la verdad, diríjanse a Dios, diríjanse a su gurú, a ustedes mismos, porque es la única manera de hallar la auténtica verdad. Ustedes no van a enterarse de la verdad por nosotros. Les diremos cuanto quieran oír.

¿Cómo poner freno a este desenfreno? ¿Creando un comité audiovisual como en otros países para controlar contenidos? Aunque el patio está para pocas ilusiones cuando uno ve, como dice Arturo Pérez Reverte, «a esas marujas en éxtasis, admirando aleladas a una vulgar pedorra, son un símbolo perfecto de lo que tenemos y de lo que merecemos tener. Por casposos, por imbéciles».
Se ha inaugurado una nueva etapa en los medios: la llamada globalización emocional que aparca el periodismo con ideas. El modelo audiovisual dominante ha dejado fuera del banquete mediático la reflexión.La causa de la mayoría de nuestros problemas sociales y políticos es la ignorancia creciente de la gente, causada en su mayor parte por la televisión Ver televisión en vez de leer, no permite a la gente detenerse o reflexionar, tener en cuenta los problemas y rechazar o combatirlos. Como las ocas o los avestruces que esconden la cabeza bajo tierra, los espectadores tragan y tragan televisión y jamás tienen tiempo para digerir lo que ven.

domingo, 9 de octubre de 2011

Uno de cada cuatro alumnos sufre acoso escolar, según un estudio.

Lunes, 19 de septiembre de 2005
INVESTIGACIÓN ENTRE 5.000 ESTUDIANTES
Uno de cada cuatro alumnos sufre acoso escolar, según un estudio
EFE
 MADRID.- Uno de cada cuatro escolares de entre 7 y 18 años de edad son acosados por sus compañeros de clase y los alumnos más pequeños -los que cursan Primaria- padecen un acoso siete veces superior al resto de los escolares.
Así lo explicaron los profesores Iñaki Piñuel y Araceli Oñate en la presentación de los resultados del estudio Cisneros sobre violencia y acoso escolar, que fue realizado durante los meses de mayo y junio pasados entre 5.000 alumnos de Primaria, ESO y Bachillerato en 222 aulas de centros públicos, privados y concertados de distintas zonas geográficas de la Comunidad.
Se trata del primer estudio monográfico sobre este tema realizado en la región, aseguró Piñuel, que revela que la forma de violencia más frecuente entre los escolares es la psicológica, manifestada mediante amenazas verbales, desprecio, ridiculización, exclusión, entre otros comportamientos.
Según los datos de este informe, la tasa de acoso por sexos es de un 26,8 por ciento para los niños y de 21,1 por ciento para las niñas, aunque "los comportamientos que reciben las víctimas varían dependiendo del sexo", explicó Piñuel, director de los estudios Cisneros.
Mientras los niños acosados suelen recibir motes, patadas, collejas, zarandeos, amenazas y ser objeto de burlas cuando se equivocan, las conductas más frecuentes contra las niñas suelen ser meterse con ellas para hacerles llorar, hacerles caer mal a otras, prohibir a otros que jueguen con ellas, amenazarlas mediante mensajes y odiarlas sin razón.
Estos comportamientos reflejan que "el tipo de acoso que reciben los varones es más físico mientras que el padecido por las niñas se centra más en lo verbal y en reducir socialmente a las niñas", manifestó Piñuel.
Como consecuencia de estas situaciones de acoso que, según el estudio padecen el 24 por ciento de los alumnos encuestados, las víctimas padecen secuelas psicológicas tales como el estrés psicológico (35%), depresión (36%), baja autoestima (36%), ansiedad (36%), auto imagen negativa (37%), terror (40%), ideación suicida (15%), somatizaciones (14%), entre otras. La situación de acoso escolar "puede padecerla cualquier niño", aseguró la profesora y directora de este estudio, Araceli Oñate, quien destacó además que "el porcentaje de acosadores frecuentes es cada vez mayor".
Además, explicó que ante este tipo de situaciones "los padres deben dar un apoyo incondicional a sus hijos" en vez de responder con frases del tipo "no es para tanto", "eres un poco exagerado" o "eso también me ha pasado a mí", entre otras.
Ambos profesores presentaron también el denominado "Autotest Cisneros" que se encuentra desde a disposición de aquellos padres o profesores que quieran utilizarlo, y que permite medir las situaciones de acoso escolar a través de ocho indicadores (desprecio-ridiculización, coacción, restricción comunicación, agresiones, intimidación-amenazas, exclusión-bloqueo social, hostigamiento verbal y robos), según destacaron.
Para ellos "la violencia y el acoso escolar se deben medir" porque "provocan daños y secuelas que van a producir una infancia dolorosa y van a hacer que esos niños lleguen a la edad adulta con mayor vulnerabilidad ante otros tipos de violencia", apuntaron.

El nuevo traje del emperador

El nuevo traje del emperador

Hans Christian Andersen.
Érase una vez un emperador muy vanidoso a quien le encantaban los finos ropajes. Gastaba la mayor parte de su tiempo y mucho dinero en espléndidos trajes nuevos. El emperador descuidaba por completo los asuntos de su gobierno y sólo le interesaba aparecer en público para lucir sus nuevos trajes y sombreros.
Un día llegaron a la ciudad dos estafadores y decidieron sacar partido de la afición exagerada del emperador.

-Tengo un plan con el que nos volveremos ricos en poco tiempo -dijo uno de ellos.

Las puertas del palacio estaban abiertas para los tejedores y sastres de todos los rincones de la tierra. En poco tiempo, los dos estafadores tuvieron audiencia con el emperador.
-Somos tejedores de un país muy lejano y fabricamos la tela más hermosa que se pueda imaginar su Excelencia -dijeron los falsos tejedores, mientras el emperador escuchaba con sumo interés-. Los colores son majestuosos y el diseño es inigualable.
-Esta tela -continuaron diciendo-, tiene la propiedad de ser invisible para todo aquel que sea tonto y no esté a la altura de su puesto.
"Una tela así me sería muy útil", pensó el emperador. "Así podré saber cuáles de mis ministros no están a la altura de sus cargos."
Sin pensar más, el emperador le ordenó a su primer ministro entregarles a los tejedores el dinero necesario, así como la seda y los hilos de oro, para que empezaran el trabajo de inmediato.

Los dos estafadores se pusieron manos a la obra. Alquilaron un telar y un gran taller, y se instalaron con toda comodidad. Cada vez que alguien iba a verlos, fingían trabajar arduamente.
Por supuesto, no estaban tejiendo nada. Todos los días escondían un poco de seda y de hilos de oro, y se pasaban el tiempo comiendo y bebiendo.

Entretanto, el emperador se deleitaba pensando en su maravilloso traje nuevo.
"Me pregunto cómo irá el trabajo de esos tejedores", pensaba. No estaba muy seguro de ir a ver la tela por sí mismo, pues lo inquietaban sus poderes mágicos… ¡Claro que eso no debía preocuparle en lo más mínimo!

-¡Ya sé! -exclamó el emperador-. Enviaré a mi primer ministro. Él no es ningún tonto y está a la altura de su cargo. La tela no será invisible para él. El emperador mandó llamar a su primer ministro y le pidió un reporte detallado sobre la elaboración de la tela. Ya toda la ciudad se había enterado de la fabricación de la maravillosa tela. El primer ministro, que era un hombre sensato, decidió ir solo a supervisar el trabajo de los tejedores.
"No soy estúpido y sé muy bien que soy apto para mi cargo, pero es mejor tomar precauciones".

Los falsos tejedores recibieron muy amablemente al primer ministro. Uno de ellos levantaba los brazos en el aire, como si estuviera sosteniendo la tela, y hablaba de sus magníficos colores. El otro movía las manos sobre el telar, fingiendo entrelazar los hilos. Sin embargo, el pobre primer ministro ¡no veía absolutamente nada!

"¿Me habré vuelto estúpido?" se preguntó preocupado.
El primer ministro regresó al palacio.

-Su Excelencia -dijo en tono solemne-. Jamás había visto nada igual.

El emperador estaba escuchando impaciente.
-Bueno, pues dime cómo es.
-Hemm... su Excelencia.... los colores son exquisitos, como un hermoso atardecer: azul, rosado, malva y dorado. El diseño es muy elaborado… como un jardín, con delicadas flores, árboles majestuosos y límpidos arroyos. ¡Estoy sorprendido de la habilidad de esos tejedores!

Al cabo de unos días, los embaucadores le pidieron más dinero al primer ministro. En el fondo de su corazón, él sabía que algo no andaba bien, pero le daba temor confesar que no veía la tela. Así pues, accedió a enviarles más dinero.

Al día siguiente, los sirvientes del emperador fueron al taller de los falsos tejedores a dejarles tanto el dinero que pedían como más hilos de oro. Los estafadores estaban encantados.

La impaciencia del emperador aumentaba cada día más. Esta vez decidió enviar a uno de sus cortesanos de confianza a supervisar el trabajo de los tejedores. La sorpresa del cortesano al ver el telar vacío fue total. Sin embargo, para que los tejedores no pensaran que era un tonto, se acercó al telar e hizo como si examinara cuidadosamente la tela.

Cuando regresó al palacio del emperador, no quiso revelar su incapacidad para ver la tela. No quería exponerse a que lo considerasen estúpido. Entonces, alabó la tela e hizo una magnífica descripción que complació al emperador. Por fin, el emperador decidió ir a ver la tela con sus propios ojos. Los estafadores lo recibieron con grandes venias.

El emperador no salía de su asombro: ¡No podía ver la tela!
-Toque esta tela, su Excelencia -decían los falsos tejedores-. Es de una suavidad y una delicadeza indescriptibles.
-Hemm... sí, claro, claro, muy suave -dijo el emperador-. Es un trabajo absolutamente maravilloso.

El día de la prueba del traje llegó por fin. El emperador esperaba pacientemente en ropa interior mientras los estafadores hacían como si estuvieran probándole al emperador el famoso traje. Los cortesanos, reunidos en torno a él, alababan la calidad del diseño y la hermosura de los colores.
-¡Su Excelencia debería lucir este traje en la procesión de mañana! -dijo alguien.

Al día siguiente, los estafadores le ayudaron al emperador a ponerse el traje. Con todo cuidado, le alcanzaban cada prenda y él, con el mismo cuidado, hacía lo mejor para ponérsela.
-¿Me veo bien? -preguntaba con nerviosismo el emperador, al tiempo que se miraba en el espejo.
-¡Oh, sí, su Excelencia! -todos exclamaban, con una sonrisa de oreja a oreja.

El emperador desfiló por toda la ciudad. La gente comentaba con admiración la delicadeza y vistosidad de las prendas. Nadie quería pasar por tonto. De repente, un niño gritó:
-¡Pero si el emperador está desnudo!
Todo el mundo empezó a reírse a carcajadas.

El emperador se sentía muy avergonzado, pues sabía que la gente tenía razón. A pesar de todo, siguió caminando con la cabeza muy erguida, resuelto a no admitir en público su estupidez. Por su parte, los astutos estafadores en otro lugar, disfrutaban de la inmensa fortuna

lunes, 3 de octubre de 2011

Internet

Soy un escritor interesado en explicar cosas complicadas que ocurren hoy día sobre las que a veces no pensamos con la suficiente profundidad.

    El uso constante de la web acaso esté afectando de forma profunda a nuestra biología cerebral y alterando la forma en que pensamos. Las múltiples ventajas y utilidades de internet tienen como contrapartida el triunfo de la superficialidad y la distracción.

Quizás facilidad de la web nos indisponga mentalmente para la concentración que exige el pensamiento crítico y profundo, «internet hace que disfrutemos de ser superficiales».
La vida intelectual en el mundo occidental, hasta ahora, tenía un pensamiento profundo y solitario. Las nuevas tecnologías nos están alejando de ese ideal, de una forma de pensar completamente distinta de la tradicional. Ahora es mucho más utilitaria.
No creo que teniendo más información seamos capaces de desarrollar pensamientos complejos.

Solía asumirse que el pensamiento tenía dos etapas: la de búsqueda de información, y pensar de forma profunda y creativa a partir de la información recopilada, aportando tus propias visiones, tus propias deducciones. Hoy parece que estamos perdiendo la segunda parte, nos quedamos en la primera, como si no fuera necesario extraer deducciones o conclusiones originales. Las nuevas tecnologías nos instan a buscar, pero no a reflexionar.
Lo que ves en internet es gente que disfruta de la distracción, el entretenimiento, la diversión. No se trata de un Gran Hermano imponiendo algo, somos nosotros, quizá disfrutando de ser superficiales. Internet desincentiva el pensamiento profundo. Internet consigue que nos desentendamos del pensamiento crítico acerca de lo que está haciendo internet, porque dedicamos todo el tiempo a los placeres, a picotear informaciones o interactuar socialmente.

De manera creciente -como vemos en Facebook y otras redes sociales-, el marketing y la publicidad se han incrustado en nuestra vida social, e incorporado a nuestra vida íntima. Y eso al margen de que haya también componentes de marketing en el constante envío de mensajes. Lo curioso es que lo estemos haciendo de forma voluntaria. Hemos dejado de resistirnos, nos estamos abriendo constantemente.

¿Podrían haber triunfado las revoluciones árabes sin las redes sociales?. Es difícil de saber. Está claro que redes como Twitter y Facebook han jugado un importante papel, y que han ayudado a organizarse y a luchar. Pero ha habido también revoluciones en el pasado sin disponer de este tipo de tecnologías, por lo que es difícil determinar el grado de importancia que han tenido. Pero está claro que internet tiene un lado liberador y otro controlador, y lo que hemos visto en Egipto y Libia es el lado liberador, orillando al poder central y el control estatal. Internet tiene dos lados, en cuanto a sus implicaciones sociales, políticas e intelectuales.

Todavía uso mucho internet. Lucho con ello. Cancelé mis cuentas en Facebook y Twitter porque aunque entiendo el valor que la gente obtiene de ello me parece que esas tecnologías son las más activas a la hora de distraernos, de interrumpirnos constantemente, extrayendo bits de información. Pero todavía uso internet para búsquedas, investigación y entretenimiento. Es una lucha. Aunque sientes que eres un esclavo de la tecnología es muy dificil pararlo.
Mi experiencia personal me ha llevado a una cierta desilusión. Alguien que lo ha utilizado mucho y ha llegado a darse cuenta de que lo que estaba perdiendo era más importante que lo que ganaba.

Desde el punto de vista neurológico y cerebral ¿es lo mismo leer un libro de papel que un e-book o un periódico en papel que en internet?. No, creo que es muy diferente. Creo que leer en una pantalla, aunque sea la misma cosa, es una experiencia muy diferente que leer un libro. Un libro es una tecnología, del mismo modo que internet es una tecnología. Cuando abres un libro la característica esencial es que te aislas del entorno y de todo tipo de distracciones. Enfocas tu atención en una historia o en un argumento por un período de tiempo, lo que para los seres humanos es una forma innatural de pensar.
El libro nos enseña a prestar atención. En el momento en que lo pones en la pantalla ya no aislas al lector de otras distracciones, con todos los mensajes, vídeos, audios, email, facebook... Pierdes el tipo de concentración en el texto y recibes muchos más estímulos y distracciones. Es evidente que resulta mucho más difícil leer en una pantalla y sumergirse de forma profunda que en una página de papel.
A medida que adoptamos una nueva tecnología que amplía algún aspecto de nuestro cuerpo o de nuestra mente al mismo tiempo nos distanciamos de nuestra capacidad natural. Cuando alguien va en un coche en vez de andar va más rápido, pero se aliena del paisaje. Del mismo modo, vemos esto al usar la tecnología para ampliar nuestra mente o nuestro sistema nervioso. Nos parecemos más a máquinas. Si pensamos como máquinas perdemos la conexión entre nuestra mente y nuestro proceso biológico natural.

Una de las maneras más profundas en que la nueva tecnología nos cambia es introduciendo nuevas metáforas para entendernos a nosotros mismos, y esas tienen que ver con nuestra parte física o nuestra identidad intelectual. Cuando se introdujo el reloj mecánico empezamos a hablar de cómo trabajamos bajo esa pauta. Lo que vemos hoy es que la metáfora dominante para la mente es el ordenador y la gente no puede distinguir su propia memoria de una base de datos. A medida que la metáfora se hace más sólida la gente empieza a pensar de la misma manera y cuando la metáfora se hace literal no ves ninguna necesidad de ejercitar tu memoria porque piensas que internet es tu propia memoria, lo cual es una completa distorsión de lo que ocurre, de la parte de experiencia.

¿El desprestigio de la memoria es una catástrofe?. Todo lo que biológicamente sabemos de la memoria es que solo a través de una rica memoria personal obtendrás riqueza intelectual, conocimientos, porque establece conexiones entre lo que conoces, has vivido, has experimentado. Cuando solo te basas en conexiones externas pierdes tu propia identidad, y acabas teniendo una personalidad más plana.
Creo uno de los grandes problemas de la gente utilizando buscadores para descubrir informacion es que pierden de vista el hecho de que los buscadores están determinados por la popularidad. Si crees que internet va a abrir un nuevo mundo en todas direcciones y que uno puede explorarlas de forma personal, en la medida en que usamos los mismos buscadores llegaremos a los mismos sitios. Y esa será la búsqueda que obtenga más popularidad, algo que la tecnología no hace sino retroalimentar.

Desde el punto de vista de un periodista, ¿es mejor proporcionar informaciones profundas, ecuánimes y documentadas para crear buenos ciudadanos que mensajes claros y directos que provocan emociones inmediatas?.- Eso es una tendencia mucho más antigua que la de internet, lo que hacen los medios al alejarnos del pensamiento critico y convertir todo en mensajes simples. Eso ha estado ocuriendo desde hace mucho tiempo. Pensamos que internet iba a contrarrestar esa tendencia proporcionando a la gente más información, pero lo que hemos visto es simplemente una continuación de esa tendencia, con el picoteo rápido y superficial de información.

*.- ¿Internet es un espejo de una sociedad que busca la satisfacción inmediata de deseos sin esfuerzo, y eso propicia nuevas frustraciones?.-  Una cosa que hace internet es encoger el tiempo entre acto y respuesta. En todo. Responder a una pregunta, encontrar algo... Y esa tendencia hace que el cerebro espere siempre una satisfacción inmediata. Los medios corrigen nuestra percepción del tiempo. Internet hace que deseemos respuestas instantáneas, lo que hace mucho más difícil un pensamiento lento, contemplativo y profundo, porque nos están entrenando para lo contrario, para surfear.

*.- Una de las características del ser humano es nuestra capacidad de adaptación, y nos adaptaremos. Para mí, decir que nos adaptamos debe dar a paso a otra pregunta: si adaptarse es un proceso de cambio, ¿entonces en qué nos convertiremos? Mucha gente dice no te preocupes, nos adaptaremos, a lo que yo respondo: ¿En qué nos vamos a convertir?.

¿Qué hacer? ¿Leer libros?.- Creo que como individuos necesitamos asegurarnos de que tenemos oportunidades para implicarnos en formas más concentradas de pensamiento: leyendo un libro, mediante una conversación intensa con otra persoa, sin consultar tu i-phone o lo que sea, caminar, volver a entrar en contacto con la naturaleza... Cualquier cosa que nos pueda dar un descanso, un corte frente al permanente bombardeo informativo, tecnológico. Es importante para mantener un balance de la forma en que pensamos. Si perdemos formas más contemplativas de pensamiento vamos a perder algo verdaderamente importante.

*.- Como sociedad estamos devalúando lo que solía ser central al pensamiento intelectual, que era el pensamiento profundo y creativo de los científicos y pensadores, que iba mucho más allá de solucionar problemas concretos. Nos estamos cada vez más de la imagen que esculpió Rodin en «El pensador», la imagen de alguien entregado a la tarea de pensar. Esa imagen parece completamente pasada de moda.

*.- Nuestro ideal de pensamiento humano ha cambiado.. Creo que lo que sabemos acerca de la mente es que buena parte de las más profundas, conceptuales, críticas y creativas vías de pensamiento son solo posibles cuando nos aislamos, nos alejamos de todo tipo de distracciones. Ahora somos inducidos a participar en esa distracción permanente, a asumir más y más distracciones. Sacrificamos algunas de las bases del pensamiento profundo por algo más banal, más superficial.

*.- Hay dos fuerzas operando. Por una parte hay más información, más gente logra obtener información que antes era mucho más difícil de conseguir, pero al mismo tiempo, al estar más informados, es mucho más difícil que se dejen manipular. Al mismo tiempo internet también tiende a propiciar más manipulación por parte de las grandes corporaciones, centrándose sobre todo en la parte comercial y publicitaria. Hay esta tensión constante en internet, entre liberación y pretensiones de control por parte de poderes centralizados o corporaciones.

Nicholas Carr (nacido en 1959) no es miembro del comité editorial de Wikipedia, sino del de la Enciclopedia Británica, y ese rasgo ya es una declaración de intenciones. Ex director de la "Harvard Business Review", escribe sobre tecnología, cultura y economía. Sus libros, que manejan con soltura y elegancia la divulgación y el trasfondo docucental, han sido traducidos a veinte idiomas. Antes de este "Superficiciales. ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes?", ha publicado "El gran interruptor" y "Las tecnologías de la información. ¿Son realmente una ventaja competitiva?". Ha escrito para medios como "The New York Times", "The Guardian", "The Atlantic" o "Die Zeit", entre otras publicaciones

*.- “Todas las personas mayores fueron al principio niños. (Aunque pocas de ellas lo recuerdan.).


*.- “Las personas mayores nunca son capaces de comprender las cosas por sí mismas, y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.”


*.- “Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos.


*.- “A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle.


*.- "Si yo ordenara -decía frecuentemente-, si yo ordenara a un general que se transformara en ave marina y el general no me obedeciese, la culpa no sería del general, sino mía”.


*.- “Se debe pedir a cada cual, lo que está a su alcance realizar.


*.- “Bebo para olvidar que soy un borracho”.


*.- “Los hombres ocupan muy poco lugar sobre la Tierra… Las personas mayores no les creerán, seguramente, pues siempre se imaginan que ocupan mucho sitio".


*.- “No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.


*.- “No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”.


*.-“Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…”


*.- “Y cuando te hayas consolado (uno siempre termina por consolarse) te alegrarás de haberme conocido”.


•“¿Y de qué te sirve poseer las estrellas?
-Me sirve para ser rico.
-¿Y de qué te sirve ser rico?
-Me sirve para comprar más estrellas.”


*.- “Me creía rico con una flor única y resulta que no tengo más que una rosa ordinaria”.


*.- “Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso”.


*.-“Únicamente los niños saben lo que buscan. Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser lo más importante para ellos y si se la quitan, lloran…”.